De los estudiantes que ingresan a la secundaria, cada 8 minutos uno se queda en el camino

Solo el 60,7% de los alumnos de 1er año llegan al último año en el tiempo esperado. Las cifras surgen de la plataforma interactiva de datos del Observatorio Argentinos por la Educación.

 

Buenos Aires, 10 de abril de 2018.- ​De los estudiantes que ingresan a la secundaria, cada 8 minutos uno se queda en el camino: solo el 60,7% de los estudiantes de primer año del nivel secundario llegan al último año en el tiempo esperado. Según los datos oficiales más recientes, de los 724.731 estudiantes que ingresaron a primer año en
2011, solo 439.615 llegaron al último año en 2016.

Los datos surgen del informe “El camino hacia la graduación en secundaria: ¿una misión imposible?​”, realizado por el Observatorio Argentinos por la Educación a partir de ​su plataforma interactiva de datos del sistema educativo argentino (http://argentinosporlaeducacion.org/), que fue presentada hoy en la sede de Buenos Aires de la Organización de los Estados Iberoamericanos (OEI).

En promedio, 57.023 estudiantes dejan su curso (abandonan o repiten) cada año. Son 156 por día; 7 por hora. “Estamos acostumbrados a escuchar que poco más de la mitad de los alumnos terminan la secundaria en tiempo y forma: estas cifras permiten
dimensionar qué significa eso. La secundaria es el nivel más crítico del sistema educativo, el que presenta los desafíos más urgentes. Es clave poner el foco sobre la secundaria para contar con un diagnóstico preciso y realista que permita entender las causas por las cuales los estudiantes se quedan en el camino”, señala Ignacio Ibarzábal​, Director Ejecutivo del Observatorio Argentinos por la Educación.

 

El informe también encontró una brecha de género “invertida”: las mujeres llegan al último año en mayor proporción que los varones (68,3% vs. 53,5%). Las trayectorias educativas se ven fuertemente condicionadas por el nivel socioeconómico: en los sectores más pobres, solo 4 de cada 10 estudiantes llegan al último año. Además,
existe una brecha entre escuelas rurales y urbanas: en las ciudades, 7 de cada 10estudiantes de primer año llegan al último año en el tiempo esperado; en zonas rurales, la cifra desciende a 4 de cada 10.
“Tenemos una escuela en la que, en muchos casos, nadie logra ver anticipadamente a estos chicos que pelean, que no pueden, como para hacer algo y ayudarlos. Las aulas se van vaciando, y nadie reacciona para afrontar el problema colectivamente –plantea
Gustavo Iaies​, director del CEPP y ESEADE–. Necesitamos una escuela que tome el hábito de sentarse a pensar sus dificultades, que cuente con un colectivo que mire los datos, que piense las situaciones, que se pregunte qué hacer”.

“Pese a registrar algunas mejoras incipientes, la educación secundaria no está logrando contrarrestar las barreras exógenas que marcan las desigualdades de origen de sus estudiantes (contexto social, ámbitos urbanos o rurales, condiciones familiares, etc). Este dato es una evidencia contundente para plantear que es necesario crear un modelo alternativo de escuela secundaria que permita que el conjunto de los adolescentes, independientemente de sus orígenes, accedan a los saberes y a una escolarización relevante”, reflexiona Sandra Ziegler​, investigadora de FLACSO.
Los datos presentados por el Observatorio Argentinos por la Educación también arrojan asimetrías significativas entre las provincias, incluso al interior de las regiones.
El promedio nacional de estudiantes que llegan al último año en el tiempo esperado es del 60,7%. En el NEA, todas las provincias se ubican por debajo de esa cifra, aunque con importantes diferencias: en Chaco es el 58,6% y en Corrientes es el 57,8%, mientras que en Formosa (52,4%) y Misiones (52,3%) los números son más bajos.
Santiago del Estero tiene el indicador más bajo: allí menos de la mitad de los estudiantes (48,5%) llegan al último año en el tiempo esperado.
“La educación secundaria presenta el desafío de la inclusión y la graduación en toda la región. El camino para evitar el abandono requiere de políticas que acompañen la trayectoria de los alumnos, con becas, tutores, apoyo a las escuelas más vulnerables, tecnología, etc. Pero el desafío más profundo es repensar las pedagogías para que la escuela tenga sentido y valor en la vida de los jóvenes –sostiene Axel Rivas​, director dela Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés–. Esto implica unificar el tiempo de trabajo de los/as profesores/as, generar espacios de formación en servicio con nuevas visiones pedagógicas y aprender de las buenas prácticas en las escuelas”.
“Estas cifras nos interpelan a redoblar nuestros esfuerzos para que cada vez más estudiantes puedan completar sus trayectorias  escolares en la secundaria”, concluye Ibarzábal.

 

Sobre el Observatorio Argentinos por la Educación. El Observatorio Argentinos por la Educación es un espacio de encuentro creado
alrededor de los datos del sistema educativo, con el objetivo de involucrar a toda la sociedad en la mejora de la educación.
La misión del Observatorio es contribuir a que la educación sea determinante en el debate público argentino, a partir de datos que permitan enfocarla en los desafíos del siglo XXI.
La plataforma interactiva de datos, la más exhaustiva del país, contiene más de 50 millones de registros públicos sobre indicadores fundamentales del sistema educativo, como acceso y participación de los estudiantes, eficiencia del sistema (tasas de repitencia, tasa de promoción efectiva, etc.), recursos humanos, recursos físicos y
financieros, y evaluación.
Más información en www.argentinosporlaeducacion.org

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